Dar el paso de pedir ayuda psicológica por primera vez (o volver a intentarlo tras una mala experiencia) requiere muchísima valentía. Es completamente normal sentir nervios antes de la primera consulta. Al fin y al cabo, vas a sentarte frente a una persona desconocida para hablar de aquello que más te duele o te asusta.
En mi consulta, muchas personas llegan con ideas preconcebidas sobre lo que va a ocurrir, alimentadas por lo que vemos en las películas o por el miedo a lo desconocido. Para ayudarte a dar este paso con mayor tranquilidad, quiero aprovechar este espacio para desmitificar la figura del psicólogo y explicarte qué hacemos (y qué no hacemos) realmente en terapia.
Mito 1: «El psicólogo me va a decir lo que tengo que hacer»
Este es uno de los miedos más comunes. Muchas personas temen ir a terapia porque piensan que van a recibir órdenes o reprimendas sobre cómo llevar sus vidas, sus relaciones o su trabajo.
La realidad: Un buen psicoterapeuta nunca te dirá lo que tienes que hacer, no da consejos de vida ni toma decisiones por ti. Mi labor no es dirigir tu vida, sino acompañarte para que tú misma descubras qué necesitas. A través de la terapia cognitivo-conductual, te proporciono herramientas para que ganes claridad mental y autonomía, de modo que seas tú quien decida poner los límites que necesitas y tomar las riendas de tu bienestar.
Mito 2: «Me van a juzgar por lo que pienso o siento»
«Si le cuento esto, va a pensar que estoy loca», «Me da vergüenza admitir que siento tanta envidia o rencor». El miedo al juicio nos paraliza y nos encierra en nosotros mismos.
La realidad: La consulta de psicología es, por definición, un espacio seguro, neutral y de aceptación incondicional. Los psicólogos sanitarios estamos formados durante años para entender el comportamiento humano desde la empatía y la ciencia, no desde la moral. No existe emoción, pensamiento o miedo «malo» o «inconfesable». Todo lo que sientes tiene un origen y una función, y mi trabajo es ayudarte a entenderlo, jamás juzgarlo.
Mito 3: «Con hablar con un amigo o un familiar es suficiente»
Es maravilloso contar con una red de apoyo social; de hecho, es un factor protector fundamental para la salud mental. Sin embargo, el desahogo no es terapia.
La realidad: Un amigo te escucha desde el cariño, pero también desde su propia experiencia y sus propios sesgos. Un psicoterapeuta te escucha de forma objetiva y cuenta con una formación clínica especializada para detectar los «programas automáticos» e inconscientes que te están haciendo daño. Además, la terapia está amparada por un estricto secreto profesional y confidencialidad, lo que te permite hablar con una libertad que a veces es imposible alcanzar con el entorno cercano para no preocuparlos (algo muy común también en la terapia con adolescentes).
Entonces, ¿cuál es el verdadero papel del psicoterapeuta?
Si usamos una metáfora, el psicólogo es como un espejo muy nítido y un guía.
Mi objetivo es ayudarte a ver esos ángulos ciegos de tu vida que, desde tu propio dolor, no puedes ver. Trabajo contigo como un equipo: tú eres la mayor experta en tu propia vida, y yo aporto el conocimiento científico y las herramientas psicológicas para sanar heridas, gestionar la ansiedad y recuperar la autoestima.
El éxito de la terapia no consiste en convertirte en otra persona, sino en quitar todo el malestar que te impide ser tu mejor versión.
Si sientes que ha llegado el momento de priorizarte y quieres empezar este camino de autoconocimiento, te espero. En Irene Gallego Psicóloga encontrarás un entorno confidencial, profesional y, sobre todo, profundamente humano.
👉 Reserva tu primera sesión presencial en San Javier u Online aquí y demos el primer paso hacia tu bienestar emocional.



