¿Por qué la ansiedad siempre vuelve? El síntoma frente a la raíz del problema

«Me prometí que no volvería a permitir que me trataran así, y ha vuelto a pasar», «Intento relajarme, pero la ansiedad siempre vuelve», «Sé que no debo darle tantas vueltas a las cosas, pero no lo puedo controlar».

En mi consulta, escucho estas frases casi a diario. Muchas personas llegan a terapia agotadas y frustradas consigo mismas. Sienten que han intentado cambiar de todas las formas posibles, que han puesto muchísima fuerza de voluntad, pero que, tarde o temprano, acaban tropezando con la misma piedra.

Si te sientes así, lo primero que quiero decirte es que no es culpa tuya ni es falta de fuerza de voluntad. Para entender por qué ocurre esto, necesitamos comprender cómo funciona nuestra mente y diferenciar dos conceptos clave en psicología clínica: el síntoma y la raíz.

 

La metáfora de la fiebre: Escuchando a tu cuerpo

Para entender qué nos pasa a nivel emocional, me gusta usar una comparación muy sencilla con nuestro cuerpo físico. Imagina que de repente tienes fiebre alta. ¿La fiebre es la enfermedad? No, la fiebre es solo un síntoma, una señal de alarma que te avisa de que hay una infección en alguna parte de tu cuerpo.

Si te tomas un medicamento para bajar la temperatura, te sentirás mejor durante unas horas. Pero si no buscas y tratas la infección (la raíz), la fiebre volverá a aparecer una y otra vez. De hecho, la fiebre, aunque sea molesta, es tu aliada: te está obligando a parar y a prestarte atención.

A nivel emocional ocurre exactamente lo mismo. La tristeza profunda, los ataques de pánico, la necesidad constante de agradar a los demás o el hambre emocional no son el problema en sí; son la fiebre. Son los síntomas visibles de una herida o un desequilibrio interno mucho más profundo al que no le hemos prestado atención.

 

Tus «programas» mentales automáticos

Nuestro cerebro funciona, en muchos aspectos, como un ordenador. A lo largo de nuestra vida, especialmente durante la infancia y la adolescencia (por ejemplo, si vivimos situaciones de acoso escolar o rechazo), se van instalando en nosotros una serie de «programas» automáticos.

Estos programas son nuestras creencias más profundas: «no soy suficiente», «si digo lo que pienso, me abandonarán», o «tengo que hacerlo todo perfecto para que me quieran».

El problema de estos programas es que son inconscientes y saltan en milésimas de segundo. Gobiernan tu comportamiento sin que te des cuenta. Por eso, intentar cambiar un comportamiento solo desde la lógica (diciéndote a ti misma: «venga, relájate, no pasa nada») no suele funcionar a largo plazo. No puedes resolver un problema superficial si el programa que lo genera sigue intacto y funcionando de fondo.

 

¿Por qué tratar solo el síntoma (la punta del iceberg) agota?

Cuando intentamos reprimir la ansiedad o tapar el malestar sin mirar debajo, lo que estamos haciendo es pelear contra la punta del iceberg.

Quizás consigas dejar de morderte las uñas, pero de repente empiezas a sufrir insomnio y rumiación constante. Quizás logres salir de una relación tóxica, pero al poco tiempo te descubres cayendo en otra dinámica de dependencia emocional similar.

El síntoma cambia de forma, pero la raíz sigue pidiendo ser sanada.

 

La verdadera función de la terapia

El objetivo de una psicoterapia profunda y efectiva no es simplemente darte «tiritas» para tapar tus síntomas momentáneamente. Como psicoterapeuta, mi trabajo no es juzgar lo que haces, ni decirte cómo tienes que vivir tu vida.

Mi labor es acompañarte con un «bisturí emocional» muy fino y cuidadoso para ir bajando por ese iceberg. Juntas identificaremos esos programas automáticos que te están haciendo daño y los desinstalaremos progresivamente, para que puedas construir creencias nuevas, sanas y coherentes con la persona que eres hoy.

El cambio real y duradero no se consigue obligándote a ser otra persona, sino quitando todas esas capas de dolor y autoexigencia para que puedas volver a ser tú misma, pero esta vez, desde la calma y la seguridad.

Si sientes que llevas demasiado tiempo peleando contra los mismos síntomas y estás dispuesta a mirar qué hay en la raíz para sanarlo definitivamente, no tienes por qué hacerlo a solas.

En Irene Gallego Psicóloga te ofrezco un espacio seguro y confidencial. 👉 Reserva una primera sesión presencial en San Javier u Online aquí y demos juntas el primer paso hacia tu bienestar.

 

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad